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3.10.10

Confesiones y miedos culeros

Te voy a contar la verdad: nosotras somos como huérfanas. De ahí mi fascinación por las relaciones familiares ajenas. Las miro entre curiosa, envidiosa e impresionada. Hoy que veníamos de regreso mi hermana me dijo entre lágrimas que ahora con lo de su embarazo no sabía como es que a mis papás les preocupábamos tan poco nosotras. No saben cómo vivimos, o cómo hacemos para pagar la renta, o donde andamos, si estamos bien, si comimos, si llegamos a dormir. Vaya, no saben nada de nosotras y no se preocupan gran cosa por enterarse. Hoy me preguntaron (en tono de reclamo) por qué no abrazaba a mi hermana cuando la veía, por qué no nos besábamos y tocábamos. La verdad es que no somos así. Les contesté que nunca nadie nos enseño a tocarnos o a querernos, nuestro amor es frío. Nos amamos, sí, lo sabemos, pero nunca nos abrazamos o nos besamos o nos tocamos. Nuestro contacto físico es nulo. Pero ¿Cómo nos iban a enseñar a hacer esas cosas si nunca nos abrazaban ni nos besaban, ni nada? ¿Y ahora? ahora menos. 

   Es muy raro sentirse completamente ajena a tu familia. Estar allí sentada, en medio de todo eso y no sentir la confianza para absolutamente nada. Porque no te nace, porque no se puede, porque no hay de donde. Yo los adoro, ¿Cómo no los voy a querer? Pero es que hay tantas cosas y tantos años que inevitablemente nos separaron. Hoy me doy cuenta que no los tuve cuando más los necesité y es que ellos tampoco quisieron estar y uno termina acostumbrándose a absolutamente todo. También a las ausencias. 

   Me dieron ganas de llorar, pero me las aguanté. El 10 de mayo yo no lo entiendo, no sé de qué va la celebración aquella. Mi mamá me hizo tanto daño siempre, desde chiquita. Son bien poquitos los recuerdos lindos que tengo de ella. Y cuando empezó a trabajar se hizo muy ausente para mi. A los 17 dejé de recibir cualquier apoyo de ella (que antes era sólo económico). Mi mamá nunca fue mi amiga ni nada de esas cosas que yo no entiendo. Hoy es una completa desconocida. Aprendí que no tiene ningún caso tratar de entender sus actos, al contrario, sólo me lastima más. Mi única explicación coherente es que se casó muy chica y que no sabía cómo ser mamá. Luego el castillo que construyó junto con el otro escuincle pendejo que era mi papá se le cayó pronto y las cosas nomás salieron peor. De ahí puras cagadas y medio salimos pagando las consecuencias nosotras las hijas. 

   Y eso es de las cosas que más miedo me dan. Tomar una mala decisión en cuanto al hombre de mi vida se refiere; despertar un día y darme cuenta que me equivoqué, con hijos, casa e historia detrás. También tengo miedo a ser una mala madre. Y tengo miedo a que mis hijos algún día sientan la nulidad que yo siento por la mía.
  
   Y ahí va otra confesión: me avergüenza esto. Porque nadie entiende la complejidad (o nulidad) de mis relaciones familiares. Nadie entiende que somos como huérfanas aunque tenemos padres. ¿Por qué avergonzarme? Debería avergonzarle a ellos que hace muchos años no se preocupan NADA por sus hijas. Pero, siempre termina avergonzándome a mi. Porque... Porque todos mis exes vienen de esas familias bien, unidas. Y mi situación me avergüenza. Y termino sintiéndome sola y como un pajarito herido tirado en medio de la calle. Y no quiero que sientan lástima por mi y la terminan sintiendo. ¿Y si ningún hombre de familia bien me quiere porque yo estoy "dañadita"? Vamos, que mi vida puede ir directo a Mujer Casos de la Vida Real. 

   Seguro que todos estos miedos seguirán persiguiéndome, que iré más horas a terapia, que seguiré derramando lágrimas cuando más sola me sienta, que seguiré fascinándome con las vidas familiares de otras personas... pero supongo que así me tocó vivir y ni pedo. 

   No pretendo terminar este post siendo positivita, porque la cosa no es tan fácil. Cargo con estas cruces desde hace años y no creo que se vayan tan fácil los fantasmas que no cesan en perseguirme, sólo espero, deseo y sueño con que algún día yo sea capaz de entender un poco más estas cosas que hoy simplemente no puedo. 

   Y si tú que lees esto tienes una familia de esas de álbum fotográfico: qué pinche envidia. Enjoy.