24.9.14

Escribo porque da tregua

Fui cobarde. 

Fui cobarde porque tuve miedo. 

Tuve miedo porque me lastimaron. 

Me lastimaron porque fui rechazada. 

Fui rechazada porque yo no era lo que él buscaba 

No era lo que él buscaba porque es un wey con muchos pedos, un enfermo, un violento, un loco. 

Está bien. Yo tampoco quería un wey así. 

Pero tengo miedo. Miedo de ser cobarde. Miedo de tener miedo. Miedo de que me lastimen. Miedo de que me mientan. Miedo de estar con un wey así. Miedo de volver a caer. Miedo de que me duela. 

No sé cómo quitármelo. 

Tengo 4 años sin enamorarme. He decidido que ya nunca más haré nada por nadie a menos que esa persona haga algo por mí. 

Lo siento. Tengo miedo. Y hasta que vuelva a ser valiente, ésta es mi decisión. 

2.9.14

De agresividad y regaños

Si la Dana de 2010 hubiera conocido a la Dana de hoy no se lo habría creído. Mucho menos la de 2009 o la de 2008 o la de 2007... Jamás creí que mi intensidad para las cosas terminaría volcada en hacer activismo pro peatones. Jamás. 

Recuerdo muy bien mi impotencia y mi llanto, desde niña y hasta adolescente por ser muy distinta a mis papás o a mis hermanos. Recuerdo la intensidad feroz dentro mío, incontenible, inevitable, como fuego quemándome en el vientre cada vez que peleaba con mi papá, cada vez que me prometía a mi misma en medio de lágrimas y mocos que algún día les probaría de qué estaba hecha, que algún día voltearía atrás para decirles que se habían equivocado conmigo. Recuerdo ese fuego claramente, muy claramente. Entonces no sabía que me convertiría en activista, ni siquiera sabía en qué o cómo. Yo sólo sabía que terminaría haciendo algo que mantuviera el fuego adentro mío consumiéndose fuertemente. 

Tampoco la Dana de la prepa se lo hubiera imaginado. Ella era fiestera, borracha, incomprendida, estaba confundida en medio del divorcio de sus padres y quería entrar en el mundo Tulense ridículo de lo que está "bien" y lo que está "mal".

 La Dana que quiso ser abogada casi acaba conmigo. Estuve en el camino de estudiar derecho gracias a mi mamá y a querer salir de casa, con la única idea de terminar la carrera pAra convertirme en ama de casa. 

Después estuve absorta en el trabajo y en una relación que casi me hacen convertirme en la Señora Dana. 

Luego vino el 132 y todo cambió. Después de eso: un montón de reflexiones. De lo ingenuos que habíamos sido y de todos los errores que cometimos. Pero las cartas ya estaban sobre la mesa: por primera vez desde mi infancia y mi pubertad volví a sentir ese fuego en las entrañas. Luego me fui a Europa, donde pasé 6 meses pensando en cómo haría para sentir ese fuego siempre, para poder encauzarlo y trabajarlo y llevarlo a buen puerto. Generar algo con esa parte de mí que nunca antes había podido encauzar. 

No sé cómo la movilidad y los peatones llegaron a mi vida. Intento recordar el momento en que empezó y no logro entenderlo. Algo tendrían que ver mis 6 meses de peatón en República Checa, Paco Deimos, Roxana Montealegre y un montón de switches que se prendieron a mi regreso a México. 

Pocas cosas en mi vida me han hecho sentir la satisfacción que siento con mi activismo, saber que he cambiado formas de pensar alrededor mío y que genero reflexiones en los demás a partir de las cosas que ahora sé. Que es transmisión de conocimiento y generación de conciencia, que es pelear y lugar y exigir a los gobiernos, que es dialogar para generar política pública. He conocido gente maravillosa en el camino. Gente como yo en muchos rincones del país. Hemos generado una red nacional y apenas vamos empezando. 

Mi camino en el tema apenas va tomando forma y parece que su destino es profesionalizarme.

Hoy me dijeron que soy agresiva y regañona en el tema. Habrá veces en que lo he sido, sin duda. Pero, tristemente creo que es más lo fuerte del paradigma del coche, que cualquier cosa que pudiera yo decir. Gracias al conocimiento que hoy tengo en el tema, puedo decir que hablo más con argumentos, que con el estómago y que el tiempo terminará por darnos la razón a pesar de toda la reticencia de los que hoy se molestan. 

Creo también que a veces se tiene que ser frontal y directo para hablar de estos temas y de los errores que en nuestras ciudades hemos cometido en aras del supuesto progreso que trajo el automóvil. Tengo montones de ciudades como ejemplo para probarlo. 

No imagino un Martín Luther King diciendo "ay chale, es que hay que ser lindo y amable con los blancos para que entiendan". Algunos pensarán que la comparación es ridícula y de nuevo se equivocan: estamos hablando de derechos de personas que están siendo pisoteados por una minoría que simplemente tiene mejores oportunidades y más dinero. Parecido a la lucha racial de MLK. 

En fin. Cierro este texto con la tranquilidad de que lo que decimos y auqello por lo que luchamos sucederá, con o sin nosotros, con o sin "regaños" y "agresividades" (sentimiento de los cochistas), no por mí o por mis companeros, sino porque es una tendencia mundial que sólo busca que vivamos mejor. 

Qué cosas. Esos que se sienten ofendidos se las dan de grandes seres humanos y se molestan como un tema que pone sobre la mesa las externalidades del uso del auto y que sólo pretenden vivir en mejores ciudades y que nuestros hijos tengan una mayor calidad de vida. 

Qué les aproveche, mis incoherentes egoístas cochistas. 

Pasará. 

24.7.14

Puedo estar sola

Soy una mujer que puede estar sola. No me da pavor estar conmigo misma. Me quiero un montón.

Este es un post feliz.

Hoy sé decir NO a las relaciones esas que son un estira y afloje de luchas de poder con weyes que no saben lo que quieren, que les gusta el conflicto, que arman dramas.

Cada vez sé mejor qué es lo que quiero al lado. Y no eres tú ni tú ni tú.

Ya llegará. O no.

Igual no importa. Estoy feliz con lo que tengo y lo que soy, al fin que soy yo la que va a pasar el resto de su vida consigo misma.

6.2.14

Futuro

Que soy joven, que tengo toda la vida por delante, que nada me ata, que soy libre, que tengo miedo pero sólo el suficiente para estar del otro lado y voltear atrás y enorgullecerme, que a mis ojos aún les falta montones de cosas por ver, que me sobro y me basto, que soy inteligente, que brillo, que inspiro, que puedo, que quiero, que soy. 


Me voy. 2014. Me voy. 

23.10.13

La Maestra Feli parte II

Sabía que esto pasaría. La primera vez que diferimos fue por algún tema de derechos de homosexuales. Que no tienen derecho a casarse y mucho menos a adoptar. Comentó mi amiga Maga que casualmente es bisexual. Luego mi amiga Karina que, como yo, cree en la libertad y en el amor que un niño huérfano merece. La maestra Feli alegó que esos niños adoptados estarían destinados a ser rechazados por la sociedad. Una cosa es que tengamos una sociedad intolerante y otra que los homosexuales no puedan tener derecho a formar una familia. 

La segunda es (porque está pasando justo ahora) por temas de feminismo. Puso un video de esos de "mujeres cabronas y luego dijo que eso es lo que vale, no lo que pregonan las feministas. Dice ella que las feministas creen que feminismo es libertinaje. Yo creo que no sabe qué es el feminismo. 
 
Le dije que el feminismo aún es necesario en países como el nuestro y que ha librado luchas muy importantes en cuestiones de derechos. Gracias al feminismo hoy podemos votar y podemos aspirar a mejores condiciones laborales, por ejemplo.  Tardó 4 días en contestarme. Hoy me contestó con un artículo de crítica al feminismo. 

He de decirlo: concuerdo con muchas cosas de las que se deicen ahí. 

Sí, hay mujere que atropellan derechos de hombres por creer que tienen derecho por siglos de patriarcado y no. La búsqueda por la igualdad de género  no significa atropellar los derechos de otros (sean hombres o no). 

Supongo desde el principio que cuando habló de "libertinaje" es porque se refería a las mujeres que tenemos una vida sexual plena y disfrutamos del sexo. O sea que, como ella es Ina señora muy propia en vez de decir "puta" dice "libertina". 

La cosa es que... La maestra Feli pasó de ser mi ídolo de la infancia por ser una mujer súper brillante a... Una señora cristiana ( MUY cristiana) y yo... Yo pasé a ser esto que soy hoy. 

Igual gracias, maestra Feli. A lo mejor de haber seguido viéndola después de haber salido de la secundaria, su positiva influencia para hacer de mi una mujer capaz e inteligente (y atea), me hubiera convertido también en una cristiana redimida. 

Y thank you but no thank you. 

Ora sí que GRACIAS A DIOS. 

19.10.13

¿Vámonos?

Si pienso en las cosas que aprendí en Brno, están:

1. Viajar. (se hace uno adicta, además)
2. Tolerar.
3. Adaptarse (cosa que no me creí capaz de hacer y de la que estoy muy orgullosa).

Viajar me trajó de las mejores cosas y a la vez, te lleva a aprender a hacer las otras 2. Aprendí a leer mapas, a turistear sola, a pasear con mis pensamientos, a perderle el miedo a ciertas situaciones que implicaban riesgo e incluso situaciones límites. I did it. i'm so proud of myself. Viajé sola a Londres y estuve viajando 1 mes sola por España. Neta, aprendí un chorro de mí y lo disfruté montones.

C'mon, aprendí a tolerar a los pendejos de otros mexicanos que turistear sólo por subir fotos al feis y a españoles pendejos (el 80% de los que conocí). O sea, aprendí a tolerar. Neta. El antro horroroso que un día decidí que iba a tolerar pero en pequeñas dosis y que me hizo darme cuenta que los antros pulgosos no son ya mi onda. Tolerar lo que puede ser tolerado y lo que no, a la chingada.

Adaptarse. Sí. A vivir en un dormitorio con cientos de otros erasmus y a la vez compartir un cuarto pequeñito por 5 meses con una rusa apestosa que se bañaba sólo 2 meses por semana, que lavaba su ropa una vez a la semana y que hacía ruiditos cuando comía. Ja. Si eso no es adaptarse, entonces no sé qué lo sea. Me adapté a la vida sin auto, a los lugares donde el peatón no se hace sumiso frente al auto, sino que al revés, es respetado). Me adapté a un lugar seguro, a las fiestas en el bassement (justo debajo de mi dormitorio) los jueves y viernes con música a todo volumen), a andar sola por la vida, a caminar y no tener auto... Me adapté. So proud too.


Todas estas aptitudes aprendidas en 2012 (uno de los mejores años de mi vida) y lo poco que estoy disfrutando mi vida en México ahora, mi desánimo, mis ganas de mandar todo a la chingada, vivir con miedo, no poder caminar en mis ciudadaes, la vida con estrés, los horarios laborales que matan, el "no existen las cosas urgentes sino los pendejos con prisa", no poder caminar sola por las noches, no poder vestir como te da la gana, la vida pachuqueña de pensar que el cómo vistes, luces y cuánto dinero tienes significa la clase de persona que eres, el gobierno priísta, el que me estén espiando y/o que yo represente una amenaza por TSP o por el 132, la simulación política, las reformas estructurales, los muertos y desaparecidos, la falta de un sistema de justicia que funcione, racismo y clasismo al por mayor, gente que no respeta a nada ni a nadie... Todo eso me hace extrañar la otra vida. Estoy llegando a un punto donde México con su comida, sus colores, sus costumbres y sus cosas bonitas no puede ganarle a todo lo anterior. Me estoy cansando.

Me estoy cansando y extraño la calidad de vida de lo que tenía en Europa. Eso: calidad de vida. Vivir así de relajada. ¿no será que en México todos vivimos con estrés constante? Sí, aunque muchos digan que aquí se vive bien y que viven tranquilos, creo que es en parte porque no conocen otra clase de vida que no sea esta. A lo mejor me afecta más porque soy mujer o porque las cosas se han ido agravando en los últimos años. No lo sé.

Lo que sí sé es que no se me salen de la cabeza las palabras de mi amigo Jorge: Tranquila, yo decidí que quería ser periodista a los 30.

Yo todavía no decido qué quiero hacer ni si lo quiero hacer aquí (aunque hace algunos meses, viviendo en Brno creí que regresar y trabajar por México era lo que quería hacer). Sin embargo, sé que estoy decidiendo algo importante porque se me corta la respiración cada vez que lo pienso profundamente. A lo mejor lo que quiero es escribir. Ya lo veremos.

Cuento con esas 3 habilidades a mi favor y sea lo que sea que decida, I'm going to win, bitches.


7.10.13

La abuela de los consuelos.

Justo ahora que estoy llorando y que quisiera que alguien me consolara sé que la única que me puede dar consuelo soy yo misma.

Me acordé de cuando entré a trabajar a Interligua y lo difícil que fue obtener ese puesto. Ese curso para entrar me costó muchas lágrimas y esfuerzo. Recuerdo uno de esos días, quizá de los más difíciles donde regresé del DF agotada, llorando, no había comido en todo el día. Lloré todo el camino de regreso a Tlahue. Recuerdo que mi abuela me esperaba en casa con comida caliente. Era Enero o febrero. Recuerdo cómo me calentó la comida y mientras yo estaba en la mesa redonda de la cocina se sentó conmigo y me senté a llorar. Le dije todo lo que me pasaba, lo triste y agotada que estaba, lo mucho que quería tirar la toalla. Ni ahora ni entonces yo me permitía romperme con cualquiera. Con mis papás, por ejemplo, jamás. Ellos son los que peor piensan de mí, los que más critican cada una de las decisiones que tomo. Ahora que recuerdo, sí que lloré con ellos por la misma razón por la que lloré con mi abuela. Pero ellos no me inspiraron ni me hicieron sentir mejor. Quizá por eso yo guardo mucho resguardo de las cosas que les digo. Uno siempre busca las cosas que le hagan sentir mejor, no peor.

Recuerdo que mi abuela me moraba consternada mientras comía en medio de sollozos y mocos. Recuerdo que me preguntaba cosas y yo le contestaba. Recuerdo que me tomaba de la mano y me miraba con su carita como de que sufría conmigo sólo por verme sufrir. Porque me amaba mucho. Sólo por eso. Recuerdo como después de escuchar todo mi discurso de por qué mi día había sido una mierda, como estaba harta de la perra que me había hecho llorar, como odiaba el estrés de viajar a diario 4 am al DF, como odiaba correr en el metro con la incertidumbre de saber si llegaría o no, como le dije que no había comido en todo el día porque no me alcanzaba el dinero... recuerdo cómo cuando hube acabado me miro y me dijo: pues ya. Mañana no vayas y listo. Me apoyaba. Me decía: ya no te quiero ver sufrir. Entonces, no sé de dónde saqué fuerzas (seguramente de las fuerzas que me daba ella) y le dije: ni madres. Mañana regreso sólo por darle una lección a esa bitch.

Al final de la travesía la bitch me felicitó, por cierto. Por mi perseverancia. Porque sabía que yo era lista. Fue la cosa más difícil que tuve que hacer a los 17 años. A los culeros, siempre culeros de mis papás se los he de agradecer toda la vida. Yo no sería tan fuerte si no fuera por las culeradas. De los traumas para toda la vida, ufff. Bueno, aprendí como NO quiero tratar a mis hijos. Pero ése es otro tema.

Lo que sí sé es que hoy, ahorita, extraño un chorro a mi abuela. Que me diera de comer calientito y me dijera: Pues ya. Si te mandan a la verga, ni modo. No te quiero ver sufrir. Entonces yo, llorando todavía, la abrazaría y le diría: ni madres. Fiel a mí misma hasta el final.

No tengo eso porque ella ya no está. Lo que tengo es a mí. Así que supongo que hoy me iré a dormir chille y chille, imaginaré que como muchas veces duermo con ella y la abrazo. La abrazo la abrazo y la vuelvo a abrazar.

Hoy, nomás me consuelo yo. 

17.9.13

El país "feliz"

Somos el país 16 de los más felices del mundo o eso dice un estudio que anda rolando por ahí. En mi trabajo me ha tocado ver una lista de los municipios más felices de México creada igual bajo un estudio que toma en cuanta ciertas características. Me sorprendió. Me sorprende todos los días ver que a pesar de todo somos un país "feliz". Sí, a pesar de todo.

Y me quedé pensando en de dónde chingados sacan esas encuestas ridículas. Mi mente viajo hasta la conclusión en que el infeliz es el que se queja o que "ignorance is bliss". La queja.

Me acordé como el ciudadano europeo es un experto en quejarse. Así, se la viven en la queja de todo. El español resulta el gran ganador. El año pasado, en un viaje a Eslovaquia a mi amiga Margarita se le ocurrió juntarse con una española de Cantabria (bueno, entre ellos todos se diferencian y unos se sienten más españoles que otros). Fue un horrible fin de semana de escuchar sus quejas una tras otra tras otra. Hasta lo que no comía le hacía daño. Márgara y yo, por el contrario nos quejábamos, pero nos reíamos. SIEMPRE nos reíamos. Hasta de las desgracias como por ejemplo, de  extrañar la comida. Le veíamos el lado bonito a no tener comida mexicana cerca: dimos con un restaurante indio que contribuía a nuestra necesidad de ingerir picante o comíamos pierna de cerdo a las brasas  que tenía sabor a carnitas, prescindíamos de las tortillas y la salsa, pero para nosotras eran días de festín. En los días más crudos del invierno íbamos a un restauran al centro de Brno y pedíamos un caldo de res con albondigas de hígado, que aunque no sabía como al caldo de res mexicano tenía ese toque calientito de casa, pedíamos limones ante la mirada estupefacta de las meseras checas y le dábamos aún más sabor a la Ajina Kucharka.

Nos hartaba la nieve, pero nos aventábamos como niñas chiquitas a jugar en ella. Caminábamos por el blanco e invernal Brno con la cara congelada (como cuando te sacan las muelas). "Wey, veo la nieve y se me antoja una nieve de limón". La textura de la nieve que ocultaba el pasto y que se veía como cualquier mostrador de las meras meras nieves de Tocumbo, Michoacán. Apovechábamos también para embarcarnos en los viajes de llenarnos de capas de ropa para soportar el frío y salir a la calle cual muñecos de nieve. Unas mexicanas ridículas en Europa del Este. Aunque al principio fue difícil adaptarse; reíamos, siempre reíamos...

Quejarse es bueno, creo. Pero reírse de uno, adaptarse, encontrar la manera de A PESAR DE TODO, aún ser feliz... también.

En México también ha sido nuestra carga. El mexicano que aprende en su miseria a ser feliz, a reírse de su miseria, a verle el lado bueno cuando se lo chingan, a siempre, siempre sonreír.

 A lo mejor en eso se basan las encuestas esas de la felicidad.

¿Será bueno o malo? Ya no sé.

4.7.13

Silencio a la mexicana

Mientras escribía el post del cáncer y escuchaba música en mis audífonos, noté el aire tenso. Estaban en la oficina mi jefa, el Licenciado López y los choferes. Me quité los audífonos.

Hablaban de que levantaron a alguien aquí afuera. A un chico que hacía Servicio Social en el área de psicología. Salió el martes a Avenida Madero, una chica le dijo "ayúdame a subir estas cajas al coche", el le ayudó y la chica lo empujó dentro. Se lo llevaron, lo golpearon. Lo soltaron ayer. En la oficina comentan que seguramente "soltó la sopa" y dio nombres de posibles "secuestrables". Dicen que tienen a varios más secuestrados (todos jóvenes, hombres y mujeres). Hablan de narco en Pachuca, de delincuencia organizada, cuentan los chismes que andan rondando al respecto, dan nombres de gente que sospechan es narco... Los comentarios que se pueden escuchar en cualquier parte de este país.

Terminan de contar. Se hace el silencio. Dura unos 10 segundos. La tensión está en el aire. La tensión y algo más... ¿y si me levantan a mí? ¿Y si me quieren secuestrar? Ahora me voy a fijar cuando salga de aquí, qué país tan triste, qué hijos de perra los que secuestran y le destrozan la vida a alguien. Alguien hace un chiste (humor mexicano), todos mostramos media sonrisa. El silencio sepulcral no se va. La pesadez en la panza menos...

Mi estupor y mis nervios me van a durar unas horas, luego voy a intentar seguir mi vida, lo olvido o lo bloqueo porque uno no puede vivir con miedo...

Odio ese silencio que sigue al "está cabrón", el silencio que sigue a cuando en este país hablamos de TODO lo que pasa mal, de TODO lo que está de la verga, a TODO eso que nos hace sentir vulnerables, el que sigue a hablar de TODO lo que TODOS sabemos pero que intentamos no pensar para creer que vivimos "sin miedo", odio este silencio pesado y doloroso.

A veces dejo de querer a este país. 

El hijo de perra

Mi historia con esta mierda de enfermedad data de 2009. Quizá esto deba titularse "la muerte y yo". O algo.

Por mi abuelo Gustavo Corres sé que mi bisabuela, madre de él, murió de cáncer de mama. Eso lo descubrí en algún punto de mi adolescencia y fue el único contacto que hasta 2009 tuve con enfermedad de mierda.

Recién acababa de morir mi tío Andrés en un hospital público. Una historia muy triste que me dejó muy deprimida y que intentaré resumir en unas líneas. Mi tío Andrés, hermano de mi papá, fue alcohólico gran parte de su vida.  El alcohol fue su compañero desde que fuera un adolescente, se le disparó en medio de un matrimonio con una mujer que no quería y que lo desesperaba hasta puntos violentos, cuando la engañó con una alcohólica como él, cuando su divorcio, cuando perdió a sus hijos por ex mujer que ahora lo odiaba a pesar de su recién descubierto mormonismo fanático (ella encontró "refugio" en esa religión, aunque nunca he entendido cómo pregona tanta cosa si está llena de odio), cuando le dio diabetes... Finalmente dejó de beber cuando descubrió que ya tenía insuficiencia renal y que no viviría más allá de 2 años. Su única esperanza era un transplante de riñón.

Mi tío Andrés era un hombre bastante necio y callado. No nos contaba nada de lo que le pasaba. Yo lo recuerdo feliz cuando era niña, siempre me abrazaba y me besaba a puntos empalagosos. Recuerdo su barba raspándome los cachetes, lo hacía a propósito para molestarme porque sabía que sus barbas me picaban cuando me besaba. Esa costumbre sólo la perdió en esos momentos de nuestra relación en que no había relación at all, o sea, cuando no nos hablábamos. Era un hombre feliz, lo recuerdo y lo veo en las fotos de cuando era muy joven: siempre sonreía. Sin embargo, se fue amargando con la edad. En los últimos años de su vida dejamos de hablarnos por períodos. Yo era insidiosa y hacía preguntas. Él era hermético y grosero. Me lastimaba y supongo que mi curiosidad por verlo infeliz era lo que le molestaba. Hubo dos confrontaciones en donde nos dejamos de hablar por varios meses. No lo lamento, simplemente sucedió así. En diciembre de 2008 recibimos una llamada. Mi tío estaba en el hospital en Celaya, muy mal. Quizá moriría. Ahí, en boca de su 2da esposa, esa alcohólica con la que engañara a su primer esposa y que permanecería con él más de 10 años, gran parte de ellos en sobriedad nos contó todo lo que ella misma había descubierto el día anterior: mi tío había sido diagnosticado ya con un daño renal irreparable, se había enterado en algún punto del año anterior. No había dicho nada. A nadie. No quiero imaginar a qué punto tuvo que llegar para acudir al médico. Tampoco era de los que iban al doctor. No dijo lo de que necesitaba una dieta, lo de que tenía que cuidarse, lo de que necesitaba una alimentación especial. No se lo dijo a nadie. Siguió viviendo con sus malos hábitos, todos ellos (menos el de beber). Fue en diciembre de 2009 que una gripa lo tirara y acudió a la automedicación y sus cuidados torpes y sin supervisión. Tuvo una crisis. Recuerdo llegar a Celaya, a ese hospital privado en el centro y entrar al cuarto y verlo tan débil, frágil, tembloroso y flaco, MUY flaco. Me tiré a llorar. Ahí terminamos el último período donde no nos hablaríamos. El no habló porque no podía, cada una de las partes de su cuerpo temblaban debido a ese desajuste de sustancias vitales dentro de su cuerpo. El no habló pero no hacía falta. En sus ojos llorosos vi tanto amor como en el mío. Lo vi apenado, además. Apenado porque en su tonta cabeza no quería vernos preocupados. Por eso el silencio autoimpuesto. Todo se nos olvidó. Sus hijos a duras penas fueron a verlo al hospital y jamás consideraron la posibilidad de donarle un riñón. Pero ¡cómo! ¡tenían toda una vida por delante! ¿Y sin un riñón? ¡Jamás! Se rehusaron a donarle un riñón a su papá, tampoco sangre, a duras penas estuvieron en el hospital y a duras penas lo cuidaron en su recuperación. Mi papá decidió que él sería el donante.

No hubo terapia, ni nada. Sólo éxamenes médicos para determinar compatibilidad y la venta de terrenos. Había poco dinero. Se echó toda la carne al asador. El doctor no presionó con la onda de terapia. En mayo de 2009 todo estaba dispuesto para el transplante. Ese día trabajé. Estaba en el medio de el final de una relación de 2 años, con la escuela y el trabajo a full. No me quise tomar el día porque pensé que no era necesario. Tenía 22 años. No me di cuenta de lo importante que era dejarlo todo para estar al lado de gente tan importante para mí. A nadie le conté lo que pasaba. Me lo guardé. Me guardé mi frustración por esa relación estresante y triste que ya navegaba en los nebulosos campos del final y me guardé que mi papá estaba en medio de una operación que duraría más de 5 horas. Mis abuelos estaban allí con sus hijos, rezando. Mi abuelo contaba con una sonrisa en la cara que mi papá había donado un riñón enorme y que por eso la operación había tomado tanto tiempo.  El transplante resultó exitoso. Todos brincábamos de gusto. Olvidamos la parte de la recuperación... Creímos que todo estaría bien, que él estaría bien, que por fin tenía los ánimos de vivir. No nos dimos cuenta que estuvo solo en esa parte tan vulnerable. Sus hijos menos lo cuidaron y eso era lo único que él quería... quería saber que no los había perdido. Pero al parecer era demasiado tarde. Sobra decir que a partir de eso dejé de hablar (para siempre) con mis primos. Mi prima Andrea se convirtió en su madre: un ser lleno de odios, complejos, baja autoestima, llena de rencor. Uno de sus argumentos para sostener la separación de su padre fue que "no iría al cielo con el Padre Celestial" porque no permaneció casado con su madre. El odio se le veía en la cara y es algo que yo no puedo concebir. Odiar tanto a alguien. Tanto tanto. Alcohólico sí fue, sí trató mal a su madre, pero la verdad es que a ellos siempre les dio todo lo que pudo darles y siempre lo vi cariñoso con ellos. Supongo, también, que no soy quién para juzgar. Cada quien carga las piedras que quiere cargar en el camino. Estoy segura de que Andrea carga unas pesadísimas. Equis.

En la recuperación de mi tío, no contamos con que estaba solo, con que su mujer tenía y quería trabajar todo el día, primero por las deudas y segundo porque ya no toleraba estar en casa: mi tío cada vez se amargaba más (contrario a lo que todos creíamos que sucedería). Las cosas no siempre suceden como en las películas. Creímos que estaría feliz y entusiasmado por la nueva oportunidad de vivir y pasó todo lo contrario. Supongo que te haber habido terapia no hubieran recomendado el transplante o hubieran trabajado en él para que estuviera completamente preparado para recibir un órgano. Un día dejó de comer, nadie lo vio, le dio un coma diabético y fue a dar a urgencias del seguro. Allí contrajo una infección que lo dejó delirando y perdiendo lo poquito de vida que le quedaba. Estuvo en ese hospital poco más de 2 semanas. Tampoco fui. No había dinero y yo "tenía" que trabajar para mantenerme. Esa fue la excusa que me di a mi misma cada uno de los minutos de esos días. Por eso no fui, por eso me limité a llamar para saber cómo estaba. Creo que tenía algo de miedo de verlo mal. Mi mundo se empezó a derrumbar y terminó de derrumbarse el día que murió. Nunca antes había vivido la muerte de un ser amado. Ésa sería la primera. Murió un viernes 31 de julio, en Celaya, Guanajuato. Tampoco fui a su funeral. Los sábados era cuando más trabajaba y cuando más dinero percibía. Cuánto me arrepiento de no haber ido. Era una niña. Ese día viajé a Tlahue, a casa de mis abuelos sólo para encontrarme con sus cenizas en un nicho. No él, no nada. Mi tía Claudia me dijo "qué bueno que no lo viste, pesaba, a lo mucho 40 kilos, no hubieras querido verlo así". Pero yo quería muchas cosas. En ese momento mi único deseo era regresar el tiempo, estar con él en la operación, renunciar a mi trabajo y cuidarlo todos los días hasta que viviera 80 años feliz con su riñón regalado. Me sentí culpable, la más culpable. No dormía, no comía, me levantaba como un zombie, mi ex se había ido, me había dejado. Me levantaba, no me bañaba, no me maquillaba, me iba como fantasma al trabajo, sentía que en cualquier momento  rompería a llorar mientras daba clase. Un día, con un alumno que acababa de perder a su suegra de cáncer en casa y me contaba su pena, lloré con él. No me importó. Supe que estaba mal el día que mi jefe me habló a la oficina, la cerró tras de mí y me dijo ¿qué te pasa? Me tiré a llorar, le conté de mi tío, le conté que no pedí permiso para ir, para estar con él. Me regañó, me dijo que la familia era primero, que debí decirlo, que me fuera unos días. Me fui. Unos pesos más, unos pesos menos. Ya estaba rota por dentro. Recuerdo esos días como oscuros. Recuerdo la luz mortecina de la calle, las cortinas corridas, yo debajo de mis colchas, yo sin ir a la escuela, yo sin ganas de nada. Ha sido una de las épocas más oscuras de mi vida. Así la recuerdo: en medio de tinieblas. Con el tiempo he aprendido a vivir con ello y a perdonarme. A saber que mi tío tomó las decisiones que tomó, que era un ser atormentado e infeliz, que las cosas pasaron como pasaron y que muy probablemente yo no hubiera podido hacer nada para cambiarlo.

En esos momentos mi abuelo empezó con una tos persistente, de repente le costaba trabajo respirar. Regresaron los días de hospital. Pasó casi 2 meses en el INER (Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias) en medio de estudios. El diagnostico: cáncer de pulmón. ¿Quimio? Probablemente no la aguantará. Mi papá entonces se convirtió en su padre y le dijo ¿Qué quieres hacer? Piénsalo bien, quizá no aguantes. Decidió no tomar quimio.

Hay varios posts en este blog referentes a la enfermedad de mi abuelo. Ahora que lo pienso, hay menos de mi abuela y éste es el primero donde cuento sobre la muerte de mi tío. Quizá es que hablamos menos de las cosas que más nos duelen.

El cáncer es un hijo de puta.

Pocas cosas que agregar. Es un hijo de puta. Se lleva a la gente que amas en las maneras más culeras posibles. Se lleva a la gente vieja y a la joven, a la feliz y a la infeliz, a la que vive enojada y a la que no, a la que llevaba una vida sana y a la que llevaba una vida de excesos... eso es lo que más me frustra de ese hijo de perra. No hay patrones, no es explicable, no hay nada que nos pueda indicar por qué da o cómo. No es como la enfermedad de mi tío que nos lleva a entender que una serie de decisiones personales lo llevaron a enfermarse y a llevar la vida que llevó. ¿Pero mi abuelo? Mi abuelo era bueno, era sano... ¿por qué? Hasta la fecha no lo sé y probablemente nunca lo sepa.

En los últimos meses recuerdo mucho el cáncer porque trágicamente lo hay por todas partes. Lo vi en el blog del dude que sin pudor mostró la enfermedad de su esposa en fotos desde el inició y hasta que muere. No hay finales felices, cada una de las fotos muestra el desarrollo de la enfermedad. Jennifer pasa de ser una sana y joven mujer a un costalito de huesos sin pelo. La última foto es el de una cama vacía. Es tristísimo. El dude nunca se fue de su lado. Justo como nosotros jamás dejamos a mi abuelo. La enfermedad se come todo, te deja en los huesos. Eso es igual. Los enfermos de cancer se ven todos así: la mirada perdida, la muerte rondando, sin mejillas, sin color, cabezas calvas, la dificultad en el rictus. Luego está el blog de Ezra Caldwell donde él mismo muestra mediante fotos su lucha contra la enfermedad. Está ya en fase terminal. Su blog: http://www.teachingcancertocry.com/?author=2 Ezra es un fotógrafo talentosísimo y tiene sólo 38 años. El cáncer se muestra igual de implacable. Por último, por unos replies en Twitter supe de Amaya Marichal. El último post de su blog se llama "Triste descubrimiento" y dice así:

Hace un par de días descubrí algo. Me asusté. Grité. Lloré. No lo podía creer...

Ya no puedo mover mis piernas. Ya no las siento. Estoy paralizada de la cintura para abajo. Es desesperante. Frustrante. Muero de miedo. Estoy triste. ¿Cómo va a ser mi vida ahora? ¿Seguirá avanzando la parálisis? ¿Qué va a pasar? 

Amaya murió mes y medio después. Tenía 32 años y tenía un bebé de menos de 1 año. Luchó más de 2 años contra el hijo de perra. No ganó. He leído como posesa su blog. Qué talentosa y bonita era. Y se fue. Eso me llena de tristeza.

Nada. El cáncer es un hijo de perra.

27.6.13

La cachetada con guante blanco.

Llevo 3 meses en la Dirección de Servicio Social y Prácticas Profesionales de mi universidad haciendo mis prácticas. Aunque me hubiera gustado hacerlas en otro lado, fue el único lugar donde me aceptaron porque ingresé tarde al semestre debido a mi semestre de intercambio.

Me lo pintaron muy bonito, el director me dijo que uuuta, me iban a poner a hacer cosas de Comunicación Social. Demasiado bueno para ser verdad. Al final me sumergí en la vida de cualquier burócrata con un trabajo aburrido y mediocre. Lo bueno de esta experiencia es que mi jefa directa es a toda madre. Idea que le doy, idea que me dice: hazlo. Eso inspira. El problema es cuando la propuesta sube y nada puede hacerse por las trabas burocráticas que existen en estas instituciones públicas. Todas las buenas ideas se van a la mierda, a menos que ya tengas un buen puesto y tengas uno de esos cetros de poder. Con mi jefa nos referimos a Sosa Castelan como "Voldemort" porque en realidad es el innombrable y pues nos da risa mil.

La oficina donde estoy es compartida entre mi jefa y uno de los seres más burocráticos que he conocido jamás. Lo nombraremos Lic. López (porque así se llama). Es de esos que se quejan de TODO absolutamente pero que no hacen nada para cambiarlo. Mediocres como él, MUY pocos. El otro día se puso a alabar las marchas en Brasil pero las marchas en México las condena con toda su fuerza. Me da palmadas en la espalda y me dice que siga soñando. Es de los que dicen que "los mariguanos son malos", de repente hace unos chistes subidos de todo jurando que  dan risa y al poco rato dice que los homosexuales son un pecado y son anti natura y que están mal porque no vienen en la Biblia. Doblemoralino por donde se le vea. Y aparte necio. El otro día tuvimos una discusión de horas (que él cree que ganó) donde afirmaba que la palabra "GAY" significa "Good As You". Yo le dije que no, lo busqué en el diccionario, busqué sus raíces etimológicas,  hice DE TODO y el pinche Lic López no salió de su idea aunque le enseñé el diccionario y aunque le dije que la frase correcta en inglés sería "As Good As You" (mis 5 años de Interlingua me avalan). Hay maderas que simplemente nunca agarran el barniz. Eso lo entendí en la última discusión; es una pérdida de tiempo y saliva discutir con gente tan necia y tan pendeja e incapaz de aceptar un error. Pero bueno, como muestra de su mediocridad están sus 9 años en un trabajo que ODIA, ganando 5000 pesos al mes, quejándose de todos y todo. Afortunada yo que no pienso ser tan mediocre para aspirar a tener esa clase de vida. Lo único que hago es decirle que sí, voltear los ojos cuando no me ve y mejor dirigirle lo menos posible la palabra.

En general TODOS son hipócritas y groseros, no saludan y te ven como una amenaza a sus mediocres trabajos simplemente porque eres más listo o sabes hacer las cosas mejor que ellos, además, como eres de prácticas juran que eres el de los mandados. Sin embargo, tengo en un lugar especial a las secretarias y las viejas ahí que se sienten todas jefas y mandamás de la Dirección. Todas te miran para abajo, como si fueras una suerte de subordinada que no merece ni el saludo, porque sí, TODOS los pinches días saludó a la secre (tengo que firmar mi llegada) y de los 3 meses que llevó ahí me ha respondido el saludo unas... dos veces. Además, tengo en mi contra que en la lucha del poder secretarial, todas las viejas de la Dirección ODIAN a mi jefa. Envidia, supongo. Porque mi jefa es a toda madre, a todas les regala (ba) cosas, las apoyaba, las escuchaba, les sonreía... hasta que un día, las dueñas de las listas de llegada (porque aparte de secres, ostentan su poder con las listas de control de entrada y salida), no dejaron firmar a mi jefa su llegada porque llegó en punto de las 9.02 y pues ¡se había pasado por 2 minutos! Esos sí, como son las sueñas y señoras de las listas, ellas SÍ pueden entrar pasados hasta 15 minutos. Total que hubo pleito porque no dejaron firmar a mi jefa, las encaró diciéndoles que cómo ellas sí podían llegar tarde y ahora las checa también (en un acto trollesco sin precedentes en la Dirección), por lo que, yo soy la extensión del odio secretarial.

 En uno de esos días, la secre se quejó con el Lic. López de que yo le aventé las listas de entrada, cosa TOTALMENTE FALSA. Yo seré muy cabroncita, muy quejumbrocita en twitter, pero JAMÁS soy grosera con la gente que no conozco y menos con la gente a la que le prestó o me presta un servicio. JAMÁS. Hasta me pueden tratar mal y jamás contestaré grosera. Bueno, ni cuando manejo y hago corajes soy grosera (y ganas no me faltan). Soy de esas románticas que creen en la idea de "la cachetada con guante blanco", esa forma de vida donde a esa gente que es grosera y sin modales, le contestas de manera amable a ver qué hacen, aunque claro, no aplica para la gente que te trae de tapete siempre, para todo hay límites. El punto es que con esta secre en particular he tenido bastante paciencia, a mí parecer es sólo una persona amargada e infeliz en un trabajo mediocre y así saca sus frustraciones. Total que se quejó de mí con mentiras, a lo que contesté al Lic. López que era totalmente falso, que al contrario, yo siempre la saludaba y ella no se dignaba siquiera a levantar la vista de su computadora... Otro de los defectos del Lic (aparte de su mediocridad) es ser chismoso. Al día siguiente, fiel a mi costumbre, le sonreí y le di los buenos días a la secre, me sacó la lista y me dijo "aunque llegues tarde te voy a dejar firmar para que no andes hablando mal de mí". Jajajajaja. Me reí mil por dentro pero ni siquiera le contesté. Le di las gracias.

Esa gente que trae un palo atorado en el culo nomás anda al acecho, a ver con quién se pelea. OBVIO no le iba a dar ese gusto. Moraleja: no le dé gusto a esa gente, pa' que les arda más... Eso: la forma de vida de la "Cachetada con guante blanco".

4.6.13

Las cosas desde su justa perspectiva.

El ex más patán que he tenido me volvió a buscar. El famoso don Pendejo. Bueno, me buscó antes pero la verdad es que nunca lo pelé. Me aguantaba las ganas de contestarle con un chinga tu madre (no se diga que no tengo educación). Y he tenido varios novios patanes, eh. Pero éste sí que fue un pasadito de madre. Mentiroso, inseguro, infiel. De ésos que te hablan bonito al principio y tienen tantos issues en su cabeza que cuando ya te tienen enamorada lo que hacen es tratarte mal, callarte, hacerte sentir chinche. Lo permití 3 meses y no más. Porque me quiero mucho y porque mi enojo siempre ha sido un gran motor para hacer cosas.

Justo al final de esos 3 meses, cuando yo me sentía chinche y me daban unos ataques de ansiedad en la búsqueda de las explicaciones para entender el por qué se comportaba así y por qué me hacía sentir como me sentía y el hecho de no querer estar sola y de estar reflejando mis carencias emocionales en él, la Maru me dijo "por algo estás volviendo a caer, tranquila, ya iremos descubriendo por qué". Salí de ahí emputadísima y recuerdo ir por Avenida Revolución pensando "ni madres, yo no voy a ser de esas". Llegué a casa y lo primero que hice fue marcarle a Don Pendejo y decirle "en tu puta vida me vuelvas a buscar. No quiero que me marques, ni que me escribas ni nada." y le colgué y sonreí. Ni madres. Yo no iba a ser de esas mujeres que pasan meses y años en esas relaciones enfermizas.

El punto es que me volvió a buscar. Me agregó en Facebook. Y lo acepté. Dije: bueno, a lo mejor me va a pedir una disculpa. Y no. A los 3 minutos me escribió en el chat como si hubieran pasado 2 días ¡Y tiene más de año y medio! Me daba risa. Me intentó hacer la plática muy lindo y pues me dio la hueva del mundo. No tengo nada que hablar con él y es un wey con mil pedos. Le dije que mejor vaya a terapia. Fiel a su costumbre, se enojó de que le dijeran sus verdades y más una mujer. Ni modo, machista gonna machear. Pobrecito. Se quedó callado.

Ya no me volvió a escribir.

Y yo ya me di cuenta que ya lo perdoné. Pobre don Pendejo. Seguro tiene pedos con su vieja la aburrida descerebrada esa con la que regresó después de que lo mandé a la chingada.

Lo dicho: pendejos gonna pendejear. Que sea muy feliz.

25.4.13

Abril de regresos

Me sigo sintiendo mal y ya estoy harta. Ya no sé si sea de salud o qué chingados aunque prefiero que sea eso a aceptar que pueden ser mis chaquetas mentales. Estoy cansadísima TODO el tiempo y no es normal. Quiero dormir y dormir y dormir.
El síndrome de túnel carpiano y traer la mano jodida, la presión alta, la tesis, el último semestre, las prácticas profesionales donde tengo que lidiar con burócratas pendejos de la universidad, el trabajo, que si me estreso mucho, que los dolores musculares, que si quiero dormir todo el tiempo, que si los issues que dejé sin resolver antes de irme a Europa, que si extraño Brno, que si el pinche tráfico mexicano me saca de quicio, que si no estoy preparada para estar con alguien, que si hace mucho no me enamoro, que si quiero poner una AC, que si mis proyectos... y así es todos los días y me lleno la cabeza de cosas.
Ya no sé. Mañana voy a hacerme el perfil tiroideo y a acabar de una vez por todas con esta maldita incertidumbre.

Por cierto, tengo un gato, se llama Toti. Hoy Dayra Paola cumple 2 años, mi abuelo hace 3 que murió y mi abuela 2. Desde que regresé he tenido unos episodios culerísimos de extrañamiento aunque en general me dan cada cierto tiempo.

En terapia aprendiendo mucho, eso está chido. Mi vida está llena de MIS decisiones y esta decisión de la vida que llevo la tomé yo y nadie más. Así es la cosa. 

18.1.13

La carta sin escribir


Ésta es la carta que pensé que jamás escribiría pero que escribo aquí, en el restaurante japonés al que veníamos cuando vivíamos juntos en Barcelona. 

   Caminando por estas calles me parece que por fin te pude perdonar. Por fin. En mi cabeza pensé que venía a darle nuevos recuerdos a los lugares que conocí a tu lado. Pero no. Vine a perdonarte, sólo que no lo sabía. Vine a perdonarte y a aprender a vivir con las cosas buenas de lo que viví contigo. Todos los días me perdono el haberme hecho tan infeliz. Y quiero que sepas que no eras tú: era yo. Estuvimos juntos para aprender, para darnos cuenta de que nos merecíamos a gente distinta y en el camino nos hicimos mucho daño. Fue culpa de ambos, de nuestra juventud, de nuestra inexperiencia, de nuestras ganas de querer y que nos quisieran. 

   Hoy le agradezco a la vida y nos agradezco a nosotros lo que vivimos, lo que aprendimos, lo que lloramos y lo que reímos. 
Discúlpame porque sé que te lastimé. Perdóname por, en mi infelicidad, hacerte infeliz a ti. 

   Estoy en Barcelona, fui al lugar donde vivíamos, caminé al Kebab donde comíamos cuando no teníamos dinero, fui a la rambla, me senté en Plaza Cataluña a escuchar el aire, fui a "nuestro" bufet giratorio, tomé las fotos que antes no me atreví a tomar (no me importó parecer turista china), sonreí mientras caminaba por las calles… 

   Todo parece igual pero no, no lo es. Hoy camino feliz. Y antes… antes caminaba anestesiada, mal, infeliz. Todo es igual pero diferente. Estoy sola pero soy bien feliz. Porque antes de ti, contigo y algún tiempo después de ti, no era feliz conmigo. Y ya lo soy. Gracias a mí, gracias a las decisiones que me llevaron a caminar hoy sola por las maravillosas calles de esta ciudad de la que estoy profundamente enamorada. Mis pasos hoy no vacilan, hoy voy segura, voy feliz, voy con la mejor persona con la que podría ir y con la que hoy, después de muchos años, es la que aprendí a amar, a querer y a tolerar, es la persona con la que más a gusto me siento: yo. 

   No es la mejor persona, no es la más perfecta, la caga a cada rato… pero aún así la amo. Y ése, my dear ex, es el principal y primer amor que deberíamos sentir todos antes de sentir amor por alguien más; el amor propio, ése que sabe amarnos por sobre todas las cosas, ese donde podemos estar solos y sentirnos completos, donde podemos no tener un techo y sentirnos en un hogar. Es ése el amor que siento hoy. 

Y sí, soy muy muy feliz. 

7.1.13

Egoísta

Ok. 
Entonces. 
Llevo 4 meses en Europa. 
En 1 regreso a México. 
Extraño cabrón a la gente que quiero: mi sobrina, mis hermanas, mis abuelos, mis amigos. 
Extraño la comida. 
Y ya. 
De la comida puedo prescindir. A la gente que quiero la concentro en mis redes sociales. 
Y luego tenemos mi 2012 que me llenó de amor por México. Y luego tenemos que eso me dio la idea de que en este país no hay imposibles, de que si quieres conseguir algo, luchas por obtenerlo. 
Y yo quiero hacer eso. 
Y entonces busco a mis amigas/os y les digo cuánto les extraño. Y ellos me dicen: no regreses a México. La cosa está cada vez peor. La reforma laboral. La inseguridad. La vida. No regreses a México. Y yo les pregunto que por qué. Les pregunto si la cosa ha cambiado tanto desde  que me fui. No me contestan. Les pregunto si está tan grave la cosa, si se puso tan grave en 4 meses. Me sudan las manos y me da miedo. Y pienso en México. Y tengo pesadillas. No una, no dos, no tres sino varias veces. Me descubro sudando en medio de mi cama, perdida, pensando en si estoy en México o no. Y bueno... se me mueve el piso, se me mueve la vida, se me mueven los sueños. 

Lo pienso. Uno. Dos. Tres días. Vengo a Bilbao. Daniel me dice que lo ha pensado y que al principio quería regresar a México. Y que luego se lo ha pensado mejor. Aquí vive todo lo feliz que no vivía en México. Y me dan ganas de vivir así. Y pienso que es posible, que está bien, que quiero ser yo. 

Y me dan ganas de quedarme. 

Luego lo pienso mejor. Entro en conflicto. No quiero sentirme como una cobarde. Quiero hacer las cosas bien. Quiero trabajar de lo que estudié y que tanto trabajo me ha costado. Quiero regresar a México y hacer las cosas bien. Quiero terminar la carrera. Quiero hacer por mi país más de lo que las normas sociales dicen que haga: más allá de un trabajito Godínez de oficina. Quiero hacer más. 

Daniel me dice: es que yo lo pienso, yo quería regresar, yo amo a mi país, pero me acuerdo y me quejaba mucho, mentaba madres... Y entonces, estoy algo borracha y le digo: ok, ya me dijiste los problemas, ahora dime las soluciones. No, pero es que es muy difícil, la educación, la seguridad, el costo de la vida, porque aunque ganes bien tienes que invertir y pagar todo eso... No, Daniel. Pero dime SOLUCIONES. Y no me las sabe decir. O sí, pero sin la misma fuerza con la que expresa sus quejas. Y entonces le digo: yo creo que es cosa que que los ciudadanos nos pongamos de acuerdo, que dejemos de ser egoístas, que trabajemos por nuestra casa, nuestra calle, nuestra colonia, nuestra ciudad... Y él sólo asiente. Tengo razón. 

La cosa es que dejemos de ser egoístas. Yo lo entendí a los 24 años y nunca es tarde. Ya no quiero ser egoísta. Ya no voy a ser egoísta. 

4.1.13

De regreso en Barcelona


Ayer por la noche regresé a Barcelona después de 4 años. Estuve aquí por primera vez en el verano de 2008. Sabía que regresaría (aunque nunca lo pensé como meta a corto o largo plazo, sólo sabía que regresaría). Regresé más pronto de lo que hubiera pensado. Sentí mariposas en la panza cuando mi avión aterrizó. No reconocí nada de lo que recordaba en el aeropuerto. Entonces me di cuenta que era porque estaba la terminal 2. Tomé un bus que me llevó a la Terminal 1 y allí todo tomó más forma. Reconocí la estación de tren. Yo no soy la misma, las cosas que veo tampoco. Todo se ve más sucio, más consumido… y probablemente yo me veo más vieja y un poquito más sabia. Pienso mucho mientras camino en todo lo que he cambiado en este tiempo. Ayer pensé que era una infeliz, pero no es del todo cierto. En ese tiempo estaba con alguien y en ese momento de nuestra vida juntos había muchísimo cariño de mi parte y muchísimo amor del suyo. Hoy sí sé diferenciar en el amor y el cariño que había en esa relación. Y sé que él me quería más de lo que lo quería yo a él. Sí, había cariño pero precisamente por estar al lado de una persona que no amaba es que me sentía tan infeliz. Pero eso no era todo: odiaba quién era, no había momentos de reflexión, no estaba segura de hacer cosas que me apasionaran, la posibilidad de una vida de ama de casa e hijos me deprimía y atemorizaba, odiaba mi cuerpo, odiaba mis pasos, todo era borroso… era una niña que no podía ver todo el panorama con los mismos ojos grandes que siempre he tenido. Hoy mis pasos se sienten más seguros porque sé exactamente hacia donde van, sé además, que como la vida me ha demostrado, estos pasos pueden cambiar de rumbo sin previo aviso o que pueden surgir destinos nuevos. Está bien. Así es esto de soñar a medida que se avanza. Este 2012 redescubrí muchísimo amor hacia mí, hacia lo que quiero hacer de mi vida, Hacia México y hacia Hidalgo. Sé que mi pasión y mi intensidad deben ser canalizados a riesgo de hacer pendejadas y qué mejor que eso se vaya en educar y en trabajar por mi país. Descubrí que me quejaba muchísimo de mi país y de su gente, de sus lugares. ¿Cómo cambiar algo que no conoces, que no comprendes, que no quieres? Pues conociéndolo, comprendiéndolo y amándolo. Estoy decidida a tener el país con el que sueño, pero sé que ése no llega por ósmosis. Que para poder tenerlo hay que trabajar en él y para él. Sólo así. 

Cada año, desde hace algunos años yo juro que ése sí será el mejor año de mi vida. I put so high expectations. Pero no es sólo de decretarlo, es de trabajar para que así sea.  En 2009 terminé la relación con aquel que no amara y murió mi tío Andrés. Fue el peor año de mi vida. En 2010 murió mi abuelo y aún así pude levantarme, lo que hizo de ése un buen año. En 2011 murió mi Albert y aún así supe levantarme. Pero esos 2 años estuvieron llenos de lágrimas y de dolor. Me enfrenté a miedos con cara de temibles monstruos que viven dentro de mí. Pero hoy puedo vivir con ellos. 

A 2012 no le puse metas. Me dediqué a vivir el día a día buscando ser feliz en cada uno de ellos. Hay días buenos y hay día malos pero son muchos más los buenos que los malos. Muchos más. Los días malos los lloro y los vivo, porque también hay que vivirlos para poder apreciar a los días buenos. Lo hice así sin darme cuenta y llegaron cosas que yo decidí que sucedieran junto con otras que fueron meramente circunstanciales. El 132, Europa, yo. 

Cada año logro superar todas las adversidades que se me presentan. No hay una fórmula, nunca la hay. Pero siempre se deben buscar las herramientas emocionales para sobrevivir a ellas. Sé también que no siempre las tuve, que tuve que ser humilde y pedir ayuda para obtenerlas. 

Este es sin duda el mejor año de mi vida. Y me doy cuenta justo ahora, al borde de las lágrimas, escuchando a Bethoven, sentada en un Subway después de caminar  por los mismos lugares donde caminé hace 4 años. 

Fui a Plaza Cataluña y después a Paseo de Gracia. Está el mismo Kebab donde nos encantaba comer. Vi el edificio donde viví por fuera, el Palacio del Bebé sigue ahí. Pero algunas cosas han cambiado. Todo se ve más sucio (a lo mejor porque ahora conozco lugares más limpios de Europa), todo se ve más viejo. No hay aire hirviente como en ese verano, ahora es invierno y el aire frío enreda mi cabello hasta que lo amarro en una coleta. Y yo soy otra: camino segura, sonrío, no tengo miedo. 

Eso. Camino segura, sonrío, no tengo miedo. Amo quien soy, amo lo que hago, amo mis sueños, amo buscarlos, amo mi pasión y mi intensidad, me dedico mi tiempo y mis reflexiones porque me lo merezco, sé qué quiero. Camino segura, sonrío. 

No hay fórmulas. Camino segura, sonrío, no tengo miedo. 

15.12.12

La maestra Feli

Hoy encontré  a la maestra Feli en Internet. Fue mi profesora de 2do de Primaria y de algunas clases en la secundaria. La amaba mucho. Era dura, inteligente, regañona. Pero no sé... mi niña de  7 y 12 años me dice a mis 25 que fue una de las grandes mujeres que influenció en mi infancia.

Entre pasillos era motivo de cotilleo entre nosotros los alumnos porque era de las maestras de más de 30 solteras junto con la Maestra Bibi, la de inglés y otras. Decíamos que era la maldición de la escuela y siempre sospeché que ella sabía de esos cotilleos y los odiaba. En algún punto entre mi salir de la secundaria la mestra Feli desapareció. Se decía -porque en ninguna época de la vida los adultos han considerado en explicarle las cosas a los niños- que se había ido a USA en un programa de profesores. Que estaría unos meses allá y después regresaría. Nunca regresó. Durante meses (quizá años) la busqué infructuosamente en Facebook sin encontrarla. Hasta hoy.

Seguramente ella recordará mejor que yo algunas cosas que sucedieron mientras ella era mi profesora. Intento recordar detalles, pero la verdad es que recuerdo muy pocos: recuerdo que era mi profesora de química en la secundaria, que era magnífica profesora porque a pocos profesores les entendía como a ella. Que era durísima. Que imponía no sólo a alumnos, sino también a profesores. En algún punto en mi crecimiento volvía a ella, a recordar. Siempre ha sido un recuerdo cálido. Entendí que era soltera, por ejemplo, precisamente porque era una mujer muy inteligente y muy independiente y en México, en un pueblito como Atotonilco jamás iba a encontrar a alguien para ella. Para mí, ella se merecía un tipazo que la igualara en cualidades.

Hoy que la encontré en Facebook conocí a su marido, un gringo altísimo y sonriente. La abraza, le dice cosas maravillosas en los comentarios de las fotos. Los vi en partidos de Hockey, haciendo voluntariado, andando en bici por Wisconsin, viajando a México, haciendo comida mexicana, abrazados... La vi feliz. Y yo también me sentí muy feliz por ella.

Tengo esperanza, you see? Y me faltan chingos de cosas por hacer. 

20.10.12

Esto y ya.

Hoy vivo en Brno, República Checa. Llevo ya 5 semanas aquí y me faltan poco menos de 5 meses para regresar a México.

Han habido momentos donde he deseado quedarme, sobre todo cuando veo las noticias en México.

Mi amigo Paco vivió en Polonia por 2 años. ¿Por qué regresaste a México? Le preguntaba yo, con un aire de "qué pendejo eres", porque en mi lógica era muy estúpido regresar a un país tan poca cosa comparado con un país europeo. Muchos años de mi vida creí que yo terminaría viviendo en Europa. Paco me decía (también con un tono de "qué pendeja estás") que México es México y que México no tiene nada que pedirle a un país Europeo. Después me contaba su historia de él y las bicis (porque es una historia que me ha contado varias veces porque era demasiado cabeza dura para entender su preferencia de México sobre Europa) y sus ganas de regresar a México a hacer de él un mejor país. La historia me parecía muy bonita, pero incomprensible.

Semanas antes de venir Brenda me preguntaba "¿No estás emocionada?" Y yo le decía: la verdad que no. "Ash, me caes mal.", me replicaba ella. Yo también me caía un poco mal. Incluso en los momentos más hermosos de los últimos meses, donde descubrí una de mis grandes y frustradas pasiones (el activismo social) no me permitía emocionarme. No sé si me contenía o si es que lo racionalizaba. Sin embargo, cuando lo meditaba, en el carro o con unas chelas encima o con música bonita de fondo, me decía a mí misma lo afortunada que era. Lo soy. Cada una de las cosas que me he propuesto, de alguna u otra manera, terminan sucediendo. Soy afortunada. No creo en dios, por lo que me doy todo el crédito mediante trabajo, esfuerzo y una serie de circunstancias que yo he puesto en mi camino, algunas parecen casualidades y otras han sido completamente decisiones mías.

Mientras subía al vuelo que me traería a donde hoy estoy, sólo podía pensar en que estoy muy loca. En que esto que hice fue algo que me ha sacado completamente de mi zona de confort y hoy me percato de que están pasando tantas cosas a las que no estaba acostumbrada o que no me gustan y me irritan, que sólo puede significar que aprenderé mucho de esto.

Soy de las más grandes en el grupo de los erasmus. Tengo 25. Ya estoy algo vieja para esto que ellos viven hoy. Para algunos es la primera vez que viven solos y que dejan su país de origen. Yo vivo sola desde los 17. Han habido períodos de mi vida donde no he tenido ni pa' comer. A veces me ha ido bien, otras veces pésimo. Pero al final, soy una buena persona y sí, he aprendido mucho, sobre todo de las cosas malas. Total que a veces estos chamaquitos me desesperan, me dan ganas de cachetearlos, de hacerles un pinche reality check... pero ¿yo qué? La vida siempre se encarga de eso y a los 20 yo era igual o más pendeja.

Mi tolerancia ha llegado a puntos límites e históricos. No pensé después de tooodooo lo que me pasó en el 132 me volvería a sentir así de irritada. Pero allá aguantaba más vara porque estaban mis amigos a la vuelta de la esquina o de una llamada, porque estaba en mi casa, con mis cosas y mis libros, porque bastaba ir a llenar de besos a mi sobrina y mirar su cortita vida toda maravillada para llenarme de energías. Acá no tengo eso. :'( Acá estoy totalmente fuera de mi zona de confort. No están mis amigos, ni mi casa, ni mi cocina, ni mi comida, ni mi familia, ni mi sobrina, ni mis hermanas, ni mis abuelos, ni mi coche, ni mi sol que dura más horas al día, no está mi trabajo, ni mi rutina diaria, no está mi 132 que me mantenía ocupada y la sensación de hacer algo que mejoraría mi país, no están mis planes a futuro para hacer cosas padres en México (que nacieron a partir del 132), no está Carola, ni Brenda, ni la Mini, ni Raúl, ni Irving ni los tacos a media noche, ni la Rata Roja para godinear los viernes.

Están los erasmus, tener que generar nuevas amistades y cariños a partir de la nada, están menos horas de sol, están las clases chingonas, está una cultura que estoy aprendiendo y que no se parece en nada a la mía, están las cosas que me irritan de las personas como el racismo y la xonofobia y que me hacen percatarme de la clase de persona que no quiero ser y de la clase de personas que no quiero tener en mi vida, están un montón de chavitos que se la viven en la peda y que a primera vista parecen no tener ninguna similitud conmigo, está descubrir un montón de cosas de mí que me cagan y que nomás ando proyectando en las cosas que me cagan de los demás, está una comida que no me gusta y que a veces tengo que comer porque ya es hora de comer y no porque se me antoje, está mi incompatibilidad con los antros y la gente que a éstos acude, está darme cuenta que en México era una huevonzaza que no caminaba y se la vivía en el coche y que regresando necesito comprar una bici, está darme cuenta que dormía poco y trabajaba mucho pero me gustaba vivir ocupada porque así no tenía que meditar nadita, están los planes on hold, está sentirme orgullosa de que ahora me gustan los hombres buenos, está mi soledad a la que no le tengo una pizca de miedo,  está el tiempo muerto que después de muchos meses de no existir tengo que aprender a administrar en leer y en mí... Está encariñarme con lo que tengo hoy aquí y que parece difícil, pero que es un camino que ya estoy recorriendo porque he encontrado gente entrañable y maravillosa como la Márgara o como Aubrey. Está esto y ya. Tengo que aprender que está esto y ya.

A las pocas semanas de llegar a República Checa entendí completamente lo que Paco me decía hace tiempo y que en su momento no supe entender. Me parece que me iré de Europa, dejaré un pedacito de mí en Praga y en Brno, dejaré grandes amigos, lloraré en el aeropuerto el 18 de febrero de 2013. Me parece que regresaré a Europa en algún tiempo a estudiar la maestría y a vivir un rato... Pero ya entendí lo que decía mi amigo Paco: México es México. Cuando uno vive en un país completamente distinto aprende a ver al propio en su justa dimensión. En Praga conocí a un mexicano que me dijo: "no creo regresar a México. Aquí pago impuestos, tengo una hipoteca, tengo amigos. Es difícil estar lejos de la familia y la comida, pero ya me acostumbré. Aquí pago impuestos y a diferencia de México tengo la certeza de que mediante esto tengo acceso a educación pública de primera, seguridad, transporte, servicios. En México tendría que trabajar lo mismo o más que aquí, pagar impuestos, pagar más por educación, transporte, servicios privados y sin ninguna garantía de que sean de primera". Asentí. "¿Es verdad que México ahorita es muy peligroso?" me preguntan gente de todos lados. No les puedo mentir. Les digo que sí. Aún con todo esto yo pienso regresar a México, porque creo que cuando vives en un país como éste aprendes a ver qué es lo que falta en México y te das cuenta de todo lo que hay que hacer por él. Yo quiero ser alguien que haga algo por él porque creo que me hará muy feliz ayudar.  Eso estará el próximo año.

Esto es lo que está hoy. Y ya. 

23.4.12

Ya tengo 25.


Se me fue la inspiración de escribir que tenía en la mañana. Probablemente este post sea muy parecido al que escribí antes de éste. Y es que yo no tengo más que agradecimientos. Pero son agradecimientos para conmigo misma. Por que como lo he dicho antes, éste camino no ha sido fácil. Pero el día de hoy amo como loca mi vida, hay un chorro de cosas que cambiaría de ella y que es precisamente el camino que he decidido tomar: ése de vivir mi vida con toda la intensidad, de hacerme responsable de la vida que tengo, de tomar las riendas, de luchas por mis sueños, por la persona que soy y ésa en la que me estoy convirtiendo... 

En este momento me siento tan bien sola, después de pasar por la depresión, de enamorarme del pendejo en turno porque siempre es más fácil enamorarse y "estar" con alguien que deprimirse y estar con uno mismo. Total que después de don Pendejo y las miiiil mamadas que me hizo (mamadas que nunca me había hecho nadie como mentirme, plantarme, ignorarme, engañarme...) estuve un tiempo sola. Después conocí y medio salí con alguien que francamente es un gran tipo, pero si algo he aprendido de las relaciones propias y las ajenas es que las relaciones en plan de rebound o para lamerse las heridas, nunca funcionan. Y la verdad es que con Víctor, fui yo la que la cagué (cosa que me sigue pesando un montón). Lo busqué mil veces más porque mi cargo de conciencia era enorme, pero OBVIO he didn't take me back. Quedé como la loquita y francamente no lo culpo: I was. Así anda uno cuando no está bien y yo estaba súper mal (pero me esforcé en decir que estaba "bien"). 
  Víctor ahí sigue, no puedo decir que seamos amigos, porque la verdad es que lo volví a buscar y me dio la ardidez que nomás no quisiera, pero repito, no lo culpo. Y me arde más porque lo encuentro guapísimo, inteligente, con un graaaan corazón y... ¿Ya dije que guapísimo? Eso sí, es muy inmaduro a veces, tiene miedo de muchas cosas y al final probablemente no sea el hombre para mí por esas dos pequeñas pero importantes razones. Pero eso de la ardidez es gacho y luego nos hace estar con gente que o no nos quiere o nos trata mal (como yo con don Pendejo, que estuve ahí pegada como imbécil 4 meses de los cuales sólo 1 mes fue bonito). 
   Por aquellos meses a finales de 2011 jamás creí que volvería a encontrarme y me desesperaba tratando de encontrar el estado que encontré gracias a terapia y gracias a mí después de la muerte de mi abuelo: ese estado de absoluta completitud, de autoconocimiento, de saber qué quiere uno tener dentro de su vida y qué no; un estado de bienestar y por qué no decirlo: de felicidad. A finales de 2011 creí que no volvería a encontrarme. Maru, si mal no recuerdo, me dijo que tenía que ser paciente. Me fui un mes a Playa (todo diciembre) y vivi esos más de 30 días con muchísima paz, sanando cosas que en Pachuca quizás nunca hubieran sanado o que lo hubieran hecho pasando mucho más tiempo, creando nuevos recuerdos, disfrutando del clima del Caribe en invierno, de la arena blanca, del mar turquesa, con personas que me quieren muchísimo y que me han querido así desde que nací. La verdad es que pocas cosas pueden llenarla a una más que ésas. Leí, caminé por la 5ta, sentí el aire de la noche en la cara, miré la vegetación con enorme amor, vi cada árbol que tenía cara de hermoso (como en mi verano 2011 en Sinaloa, donde me dejé impresionar por las montañas y los árboles). Creo que en mi sanación mucho tiene que ver lo verde y quizás por eso le tengo tanto amor a ese color. Dana hace 5 años nada tenía que le llamara la atención en árboles o plantas. De algunos años para acá, encuentro mucha paz en ellos. Pero me perdí en el relato. 
    Tuve miedo de regresar a Pachuca, porque mi regresó estuvo enmarcado por mucho dolor derivado de cosas que tuve que enfrentar en terapia y que había dejado en Stand By. Hubo el choque que la Maru me dijo que no tenía ningún caso. Ay, pinche Maru, cuánta razón. Enero fue un mes difícil. 
    Desde febrero tengo un trabajo que me gusta mucho. Ojo, no es `perfecto, pero después de un año de inactividad, de repente encontrar algo que sí me gusta, fue como agradecer al universo y a mi propia labor de Relaciones Públicas derivada de mi constante fiestear con las personas indicadas (jajajá). He descubierto que quiero hacer publicidad algunos años de mi vida y que lo que yo verdaderamente quiero hacer es escribir. Como cuando fui maestra de inglés y me encantó. Esto me encanta y lo voy a hacer por algún timepo. Pero lo que yo amo (Así, del verbo amar) es plasmar cosas en papel (bah, o en un monitor, aunque pierda el romanticismo). 
   Básicamente hoy soy una mujer ocupadísima que agradece cada una de las decisiones que la han traído hasta donde está hoy (don Pendejo included. ¿Ya notaron que lo odio? jajajá), agradezco la muerte de mi tío, mi abuelo y mi abuela en un lapso tan corto, los extraño CADA puto día y últimamente extraño como loca cuando me doy cuenta que podría estar en Tlahue, entrar por la puerta de madera, quitarme los zapatos, sentir las baldosas frías debajo de los pies, correr a la cocina y probar lo que mi abuela hiciera ese día, besas sus cachetitos sueves y encremados, sentarme a ver la TV con ella, subir a ver a mi abuelo y tener una de esas pláticas tranquilas que teníamos. Los extraño como puta loca. Pero esto es lo que hay y tengo que ser feliz con esto y con mis recuerdos. Agradezco sus muertes porque hoy soy una mujer de aprecia momentos importantes, que ama mucho más intensamente, que valora lo que en verdad vale. Fui such a spoiled girl while growing up. Such a brat. Y me faltó taaantooo amor que me vinieron a dar no mis papás sino mis abuelos. Y los perdí a ellos y al perderlos tuve que encontrar el amor que nadie más me iba a dar. Uf. 

   2012. Dije que no iba a esperar nada de este año. Y así fue. Hoy sé muchas más cosas de mí que el año pasado o el anterior a ése. En el amor comprendí que siempre escojo a hombres que no voy a amar porque cuando me "enamoro" es cuando estoy emocionalmente mal, cuando no quiero estar sola  y no estar sola no es razón suficiente para una mujer como yo para estar con alguien. Han sido malas decisiones, sí, pero... son mías. Hoy estoy tan bien sola. Taaaaan bien. Y así, señores, es como se encuentra la verdadera paz interior. ¿Tengo miedo de volver a enamorarme? Mucho. Me da miedo volver a sufrir, pero creo que estoy tan bien ahora, me conozco mucho mejor, sé qué quiero, que... confío en que tomaré mejores decisiones. 
   En esta parte de mi historia hay pequeñas historias de hombres que se me han cruzado en el camino, pero que la verdad ni vale la pena mencionar. Yo solita ¡SOLITA! he repelido a los desequilibrados. ¿Para qué quiere uno a un desequilibrado cuando anda bien? Ni bajo síndrome de buena samaritana, en serio. Been there. 
  En fin. Maldito círculo de bienestar. Te extrañé un montón. ¡Gracias, Dana!

10.3.12

Marzo feels like happy.

Ni siquiera sé cómo empezar este post. No creo en dios, no creo en la suerte. Creo en las decisiones que tomo y en las consecuencias de éstas. Es ciencia aplicada a la vida. No más.
Este blog está lleno de los últimos 6 años de mi vida y repasa los acontecimientos más importantes de ella, salpicados de momentos en que necesité escribirlos. Creo que mi vida no ha sido fácil, me parece que muy pocas vidas lo son.
Mis casi 25 años han estado plagados de muchísimas cosas, mi infancia no fue tan linda como me gustaría recordarla (aunque tampoco fue malamala). Fui una adolescente dificílisima (reflejo quizás de las carencias emocionales que tuve en mi infancia). Mi salida de la vida púber estuvo enmarcada por el proceso de separación de mis padres y después su divorcio. A los 22 perdí a mi tío, a los 23 a mi abuelo y a los 24 a mi abuela, o sea, me tocó vivir la muerte por primera vez (que parece peor que morirse en sí) It hasn't been an easy ride. Quizás no materialmente, pocas veces me ha faltado comida en el plato y un techo. De eso no me puedo quejar. Nací en un ligar privilegiado en comparación con muchísima gente que no ha tenido las ventajas que yo tuve. Emocionalmente es otra cosa... Me parece que desde muy pequeña me ha tocado sobrevivir a muchas cosas sola. Quizás eso me dotó de cierta fortaleza emocional que hoy me permite sortear obstáculos (no sin dolor).
El caso es que no sé, pero mis últimos 3 años, más que los 22 anteriores han estado francamente de la mierda. Así. Hay ratos de sentirse bien, pero duran poco.
Parece que la felicidad es así, destellos de luz que se magnifican y que de repente ilumina a lo malo. Como si lo malo fuera el camino para alcanzar lo luminoso. No sé, quizá estoy equivocada y quizá no. Los años se encargarán de cambiar esta visión o de reforzarla.
El punto es que... estoy con La Maldita Felicidad. Con el Maldito Círculo de Bienestar. Y digo maldito porque son ciclos. Normalmente uno entra en el círculo y después, por circunstancias de la vida, sale de él. Y así pasa y ya. No todo puede ser miel sobre hojuelas siempre. Y quien lo diga, miente. Desconfíe siempre de la gente que lo ve todo hermoso y color de rosa. La vida no es así.
Sin embargo, lo que puede uno hacer es vivir esa dualidad (la de lo bueno y lo malo) al máximo. Con ambas cosas, dejarse ir como gorda en tobogán. Hubo puntos donde creí que la oscuridad nunca se iría, que podía tirarme a llorar en cualquier parte, en que me encerré en mi dolor y no hallaba forma de sentirme mejor. Llegó también el punto donde supe que no iba a poder sola. Supongo que la gente que es más cobarde o que tiene más miedo o que se miente a sí misma, termina por bloquearlo todo y "olvidar". Yo decidí que no podía sola y que necesitaba ayuda. La no iba  a llegar sola, yo tuve que detenerme y saberme vulnerable y buscar quién me diera terapia. Al tomar esa decisión yo sabía que lo que descubriría ahí serían quizás cosas que no me iban a gustar porque de lo que va terapia es de hacer un trabajo interno y constante que busque en tu interior, en las cosas que no hablas, las que más duelen... No cualquiera se atreve a dar tal paso. No lo digo juzgando, al contrario; lo entiendo. Yo también tenía miedo, pero llegó un punto donde mi dolor emocional era tan grande que no había otra cosa qué hacer más que indagar adentro mío. Creo que la Maru se sentía muy orgullosa de mí, se le veía en la cara y lo sentí la primera vez que me abrazo y me dijo "te quiero mucho" y yo salí de su consultorio sintiéndome muy querida. Mi trabajo instrospectivo fue duro y difícil, lloré muuucho. Pero era necesario. Tan necesario que ahora identifico perfectamente muchas de mis conductas como consecuencias de cosas del pasado. Aprendí que hay cosas que no puedo cambiar, pero que sí tengo que aprender a vivir con ellas. Ni pedo.  Las decisiones y los momentos malos, no se van a ir jamás. Pero hay cosas que con la práctica o dejan de doler o duelen menos. Hay otras cosas que van a seguir doliendo pero a las que nos tenemos que acostumbrar. Y lo más cañón siempre es aceptar que no es por obra del espíritu santo que se está donde se está. Uno está donde está porque las decisiones tomadas te llevaron a ello.

Y nada. Estoy donde estoy por las decisiones tomadas. En la oscuridad y en la luz.

Y ahorita, aunque me dé miedo aceptarlo, estoy entrando en la luz. Llevo semanas en la luz. Porque busqué ayuda, porque me moví y empecé a salir y encontré trabajo, porque decidí activarme, porque... porque estoy teniendo la vida que quiero tener, porque decidí que ya era suficiente de oscuridad y decidí la luz.

La única razón por la que me da miedo aceptarlo es que ya antes he tenido luz y se fue. Sé que ahorita tengo luz, pero que no sé cuanto me dure. Inevitablemente la oscuridad regresará.

Anyway... es momento de disfrutar la luz y me parece que siento mucha paz al hacerlo.

Peace out.