13.12.09

Queridos Presente y Futuro:

A lo mejor he visto muchas de esas películas para niñas, a lo mejor ando inspirada, a lo mejor estoy loca, a lo mejor me leí cosas fantásticas... Pero así soy yo y qué le vamos a hacer.

   Desde muy chiquita mi mamá me llamaba "ridícula" por la manera en la que vestía o las cosas que decía. Siempre creí que quizás le caía yo mal. Creo que no era tanto eso, sino más bien el hecho de ser tan distinta a ella o tan parecida.
   Hay veces que sigo mis impulsos, sin pensar en consecuencias. Que pienso con el corazón inevitablemente. No sé si esté bien o mal, pero lo hago. Una vez hecho, no me detengo. Me visualizo allí, donde mis sueños y locuras me llevan. Me han dicho que es mi juventud, que es uno de mis grandes defectos, que estoy mal... Y no lo sé.
   Hace unos días platicaba con personas que se han convertido en grandes amigos, personas con quienes crucé mi camino por las razones y circunstancias que acontecen en mi vida... Me di cuenta que las coincidencias no existen. Y me atreveré a decir que creo que Dios, el mío, sabe cómo, cuándo y porqué hace las cosas. ¿Cómo es que después de un año tan difícil, tan triste, tan duro aparezcan cosas que me han caído como anillo al dedo? No puedo explicar el porqué de mi vida, y creo que ha dejado de interesarme. Simplemente quiero disfrutarlo.
   Este año empezó sin muchas ganas, como por inercia. Empecé con presión arterial alta y yo no sabía ni de dónde diablos venía. Vivía en un estrés constante, peleando contra el mundo. Todo me tenía cansada. Perdí gran parte de mi esencia, sin esa chispa...
   Después murió uno de los hombres más importantes en mi vida, alguien que me quería con toda su alma, alguien con quien no pude estar en esos últimos momentos, un pilar lleno de amor para mi (sobre todo en mi infancia). La idea de saber que no estuve con él, que el trabajo fue tan absorbente para no estar a su lado cuando más me necesito me persiguió por semanas, lloraba sola cómo estaba porque se me apareciera en sueños para decirme que estaba bien, que no pasaba nada... No dormía, no comía, apenas si vivía. Fueron las semanas más difíciles en mi vida y me tocó vivir mi duelo sola. Porque fue en esos momentos cuando la gente que yo creí que estaría no estuvo. Si existe una palabra para poder describir esos momentos sólo atinaría a decir: oscuridad. De la fea.
   A las tres semanas de esa muerte, me informan de un cáncer que atacaba a mi abuelo. O más bien, lo ataca ahora mismo. Mi abuelo es para mi uno de los hombres más perfectos que pueden existir en el mundo entero. El más perfecto, el más lindo, el más hermoso, el más bueno... Sentí que me derrumbaba todavía más. Mi tristeza aumentó... Siempre me había preguntado que haría el día que alguien cercano a mi muriera. No me planteaba una respuesta, ni atinaba a imaginarme como sería vivir una experiencia así. El trabajo me tenía estresada, cansada, enojada y desmotivada... Y tampoco me permitió estar con él en el hospital. Más oscuridad, cero ganas de vivir. Regresar a casa era terrible. No podía soportar estar en medio de tanta tristeza. Dejé de ir a clase porque simplemente no podía concentrarme ni pensar en nada, porque los temas a tratar en vez de animarme, me deprimían más, porque estaba decepcionada y harta de la gente que allí me encontraba...
   Aquí viene la parte linda de la historia, la que en realidad quiero compartir. Lo demás, es mero background, de desahogo, de entendimiento, de mi necesidad de sacar las cosas...
  ¿cómo dejé de sentirme así? No lo sé. Fueron una serie de circunstancias raras, que pasaron en el momento justo. Nunca coincidencias.
   Empecé a usar más Twitter. A sacar lo que traía adentro. A reencontrar pasiones, cómo mi idealismo, mis ideas, mis ganas...
   Terminé una relación que me estaba destruyendo. Tanto sentir que no tenía nada, que no había ya nada que perder, que la decisión no fue tan difícil como yo pensé que sería. Al salir de esa casa automáticamente sentí que me quitaban un gran peso de encima. El primer día que dormí fuera de esa cama, fuera de esa casa fue como volver a respirar lenta y profundamente. No puedo explicarlo. Hay veces que nos empecinamos en hacer o estar en las cosas que nos hacen daño, ya sea por costumbre, inercia o miedo. Tomar esa decisión fue una de las cosas que me hizo sentir liberada, libre y... con ganas.
   Mi camino se está cruzando con el de gente que ve hacia donde yo veo. Que me enseña todos y cada uno de los días. Que comparte mis ganas de vivir, de ser, de estar. Que estuvo en los momentos difíciles y que estará hasta que Dios y la vida decidan separarnos nuevamente.
  Me da mucho gusto informarles que estoy sufriendo de un cambio de actitud 100%. Estoy emocionada, cómo nunca en la vida por lo que el futuro me depara. Sí, por el llanto y las tristezas, también. Pero sobre todo por lo que viene después de aprender de las cosas malas y feas de la vida. Eso es lo que me causa más emoción. Y por que sé que con el aprendizaje y dolor de este año Dios me tiene reservadas las mejores cosas para el año que viene... ¡Qué digo el año! Desde ahorita me está dando los mejores regalos. Por eso, no quiero nada esta Navidad, nada nada. Sólo quiero agradecerte vida por todo lo que me das. Bueno y malo. Dame más años como este. Igual de dolorosos, pero hermosos también.
   Gracias a la gente que me lee; gracias por recordarme el potencial que tengo, gracias por enseñarme que la familia es ante todo lo más importante; gracias por el amor; gracias por la salud; gracias por la gente que está cruzándose en mi camino, gracias por mi Twitter; gracias por el trabajo (que el otro año será mejor que éste, lo juro); gracias por hacerme cómo me hiciste; gracias por los buenos ratos,  gracias por la actitud; gracias por las chispitas que me haces sentir de repente, de la nada, sin explicación, porque esos destellos de locura me han hecho vivir las experiencias más hermosas; gracias por el aprendizaje; Gracias por darme cuenta que por más mal que uno esté, es cierto lo de la luz al fondo por más tonto y cursi que eso se lea; y gracias por... LA VIDA.

P.D. Mi salud va aparentemente viento en popa. Era estrés... Pinche estrés. Y¿mi abuelo? Está con un tratamiento alternativo que aparentemente lo curará, si no, de todas maneras lo estoy disfrutando con todo mi ser, hasta que me dure.

Presente y futuro: ¡¡¡Allá les voy!!!

7 comentarios:

Omar dijo...

uno se contagia de tu alegría ;)

Freakman dijo...

Hola....

Acabo de leer tu ultimo post, no te asustes llegue aquí por twitter...

No estas para saberlo, pero al momento de leerlo me senti muy identificado, yo tambien perdi hace muy poco tiempo al hombre más importante en mi vida, mi padre....

Ahora de la misma manera, mi abuela esta intentando luchar contra el cancer. Cuando mi padre fallecio tambien me sentí sin rumbo, sin ganas de hacer algo de mi vida, afortunamente he podido salir adelante y como dices hay que seguir en el presente para alcanzar ese futuro....

Suerte y animo...

Jorge Robles dijo...

Gracias por este post tan sincero, directo, crudo y sin más tapujo, creo que aunque no es mi caso, me queda claro que todos compartimos a lo largo de nuestras vidas grandes pérdidas y dolencias de las que creemos que nunca vamos a salir adelante y sin embargo aquí estamos.

Saludos y sigue adelante con este esfuerzo web-editorial

Jorge R.
@jorgerobles

Anónimo dijo...

Daniux (#cheojotesfresa):

Gracias por compartir tu situación. Eres valiente porque no cualquiera se atreve a abrirse de esa forma a una bola de desconocid@s (o sea nosotr@s).

De verdad qué gusto saber que hayas superado ese estrés que nos cuentas y poder encontrarte ya tan feliz en estos momentos.

Y que bonito se siente que nos des crédito a tus "amigos tuiteros". Me hizo sentir bien el saber que de todas las tonteras que decimos, de vez en cuando sale algo sensato de nuestras letras que te ayuda a sentirte mejor.

Y mi consejo: En esta vida no hay nada que amerite que perdamos la felicidad y la capacidad de vivir. Hay situaciones que lo complican, como la muerte de un ser querido, pero siempre debemos superarlo y continuar sonriendo a todos los que nos rodean. Es o mínimo que les debemos.

Un abrazote, atte ya sabes.

sergio dijo...

¡Ánimo! ya pasó lo peor.

OOOH QUE LA!... dijo...

Wooow!, esa es la actitud!!!... te felicito Dana!!!

Mario Pérez López dijo...

Al leer este post tuyo acerca de las dificultades como las que has pasado este año que por cierto no son "propiedad" tuya ya que todos las hemos pasado en circunstancias diferentes en algún momento, comienza a apreciarse un cambio en tu persona que promete mucho: ser sólido, duradero y usando el ya clásico y tal vez un tanto gastado (pero todavía válido creo yo) cliché, etapas como esta, hacen crecer a la gente en lo moral, personal y aún en lo espiritual.

Muy requetebien por tí niña.

Un gran abrazo de un tuitero desconocido que entiende de que estás hablando en este post.

Ganas de esas (como las tuyas) hacen falta a más de uno en este país nuestro.

¡Saludos!