2.12.10

Tía Dana

Voy a ser tía. Es un hecho. Hace 3 meses que lo sé. Mi hermana no quería decir nada por miedo a que no se hiciera. Dicen que esos 3 primeros meses son decisivos.
   Lo sospeché por un comentario en Facebook y entonces decidí usar una mentirilla para sacarle la verdad. Creyente de esas cosas locas cómo es, le dije que había soñado ya varias ocasiones que estaba embarazada y que por favor me dijera la verdad. No tardó mucho en soltar la sopa. Yo estaba en el trabajo y entonces empecé a llorar.
   Lloré un poco por ella y un poco por mi y otro tantito por ese pedacito de carne que hoy es mi sobrino. Lloré por mi hermana porque a pesar de que ella dice ya haberlo vivido todo, no estudió, no viajó y no hizo muchas cosas que a sus 21 años (y más) pudo haber hecho. Lloré un poquito por mi porque creo que seré buena tía. A ratitos me cae en veinte en que será una personita que veré crecer y de quien aún no conozco facciones. ¿Cómo será? ¿Me querrá? ¿Lo amaré locamente? Lloré un poquito por él, porque su mamá está un poquito loca. Espero que Dayra sea buena mamá, pero no lo sé. Lo que sí, es que seré la mejor tía.
  Hoy mi sobrinini mide 5 centímetros y ya se mueve. Nace en mayo. Se llamará Andrés. (aunque el doctor no ha asegurado nada del sexo, sé que será niño). Aunque no conocerá a su bisabuelo escuchará grandiosas historias de él. Y no le faltará nada. Y será muy inteligente, de eso se encargará su tía Dana. Y traerá consigo muchas cosas buenas. Porque ya nos toca.
   Hoy pensé en lo increíble que se siente querer a un pedacito de carne que jamás he tocado. Va a ser hermoso. Estoy segura. Ese bebé traerá muchas alegrías.
   ¡VOY A SER TÍA!

0 comentarios: